La IA y la cultura del héroe

Reacciones

Imagen del tema

«¿Qué haríamos sin Roberto?» Lo dicen en cada reunión como un elogio. Y tú, que llevas cuatro años aquí, empiezas a sospechar que en realidad es un síntoma.

Roberto es un trabajador que lleva más de 20 años en la empresa. Tú llevas 4 años, los suficientes para darte cuenta de que si Roberto se va, se pone enfermo o coge vacaciones, nada parece funcionar. Al principio pensabas que era una persona quizás un poco adicta al trabajo: echaba horas de más sin remuneración, se quedaba los fines de semana… incluso atendía llamadas fuera del horario (¡hasta en vacaciones!). Los jefes alababan su labor. Las frases que más oías en las reuniones eran “¡Qué haríamos sin Roberto!”. Y entonces Roberto un día coge una baja bastante larga. Y todo se convierte en un auténtico caos.

Por fin confirmas lo que llevabas tiempo rumiando: Roberto era el héroe de la empresa. El salvador y, aparentemente, el pilar sobre el que se sostenía absolutamente todo.

Ahora imagina que Roberto es el héroe que ha conseguido sacar de la piedra la espada mágica, que le permite potenciar sus poderes: la IA. Y ahora imagina que la espada, por lo que sea, se rompe, se pierde o simplemente desaparece. No debería haber ningún problema ¿no? Roberto sabe lo que se hace. O quizás Roberto lleva tanto tiempo llevando la espada a cuestas, que se le ha olvidado cómo luchar cuerpo a cuerpo. Incluso puede que Roberto nunca supiese lo que se hace y estuvo dependiendo de los poderes de la espada desde el principio.

¿Y ahora qué?

La cultura del héroe es un concepto asociado a culturas tóxicas con problemas que se alargan en el tiempo y se enraizan, dificultando su resolución. En este tipo de culturas, se premia al que se sacrifica y apaga fuegos, en vez de prevenir que ocurran. Se fomenta la dependencia de unas pocas personas en lugar de crear equipos resilientes y auto-organizados.

En el momento en el que el héroe se va, resurgen problemas que no se habían tratado desde la raíz. Hasta ahora se habían ido poniendo parches, probablemente porque era demasiado para una sola persona. A esto se le suma la desmotivación del resto del equipo, que se siente infravalorado y estancado en su crecimiento profesional.

Se podría pensar que este tipo de actitudes y comportamientos son de otra época, pero la realidad es que sigue habiendo organizaciones que terminan dependiendo de un héroe. Y quizás, en la actualidad, también terminan dependiendo de una herramienta como lo es la IA. Así que me surge una duda: ¿la IA puede convertirse, ya no en el artefacto mágico del héroe, sino en el héroe mismo?

Comentarios (0)