En un flujo de doble canal, el carril asistido genera sin descanso y el humano valida antes de llevar nada al cliente. Ese punto donde el trabajo generado entra en el producto —la puerta de validación— es el lugar más crítico de todo el sistema. Saltárselo, entregar lo «generado» como si estuviera «validado», no ahorra tiempo: traslada el defecto al cliente. Y regenerar rápido no sustituye a mirar: la velocidad de la máquina no exime del criterio humano.
¿Quieres seguir tirando del hilo? Este tema se desarrolla en Agile Bedrock.
Te enviaremos cada nueva tira cuando se publique.